"YA ESTÁ LA RADIO" era la frase que escuchaba a mi padre, cada mañana...  Yo tendría unos 10 años.  Era frecuente escucharle decir “Ay que ver lo que hablas...  Mi padre tenía sus motivos, aunque reconozco que a mí entonces me molestaba mucho que lo dijera; llegué incluso a enfadarme seriamente con él por este tema, aunque esa es otra historia que ya os contaré en otro momento. 

La verdad es que a mi padre, no le falta razón. Os cuento, a eso de las 5 o las 6 de la madrugada, yo empezaba “mis discursos “que según qué día, duraban entre dos frases o una parrafada de media hora larga. Comprendo ahora a mi padre, mi madre, mi abuela Julia, que muy interesada, me hacía preguntas, sobre el asunto sobre el que yo hablaba, y me despertaba! Sí, como os lo cuento,  yo hablaba dormida, a pesar de la hora, del latazo del discurso, que en el silencio de la madrugada, llegaba a todos los rincones y oídos de mi casa... bueno y del  lugar que durmiera, porque no os podéis imaginar, el susto que se llevó, la hermana mayor de una amiga, que regresaba a su casa, encontrándose en su cama, a una jovencita, que no sólo no conocía... además cuando ella trataba de hacerse sitio en su cama, la desconocida empezó a hablar, dormida, ella con un susto tremendo,  salió corriendo, ya os podéis dar idea de la situación, que nos contaría después del susto con buena dosis de risas.

Esta historias y otras muchas, que algún día os contaré, me llevaron a soñar que un día yo hablaría en la radio, eso sí despierta. Aunque como podéis suponer, mi habilidad natural e innata, es hablar dormida y como sabéis, con práctica todo se mejora, se perfecciona, vamos que lo mío ya es nivel de experta, jejeje.  Dicen los que me escuchaban, o más bien me sufrieron, que no solo decía muchas palabras, además tenían sentido, incluso despertaba su interés, a pesar de la hora, del sueño al levantarse, en parte, sin haber dormido. Hoy quiero primero pedir disculpas a mi familia grande, a mi familia del alma, mi esposo Jose Luis, mi hija Dánae y mi  hijo, Brayan , por esas noches de  desvelo, por mis interminables discursos de madrugada, de corazón os pido disculpas.

Pasados los años, he descubierto que mis “discursos de madrugada” han sido una forma de afrontar situaciones difíciles, miedos, bloqueos o sencillamente mi forma de encontrar la serenidad y la calma, que según el momento, necesita. De hecho en determinas circunstancias que vivía, me estresaba, mi discurso era el bálsamo que me tranquilizaba. Aprovecho para decir a las personas que en su día, me dijo la famosa frase “por qué no te callas” ahora sé la respuesta, no me callo ni dormida ni despierta, porque es parte innata en mí, porque soy una enamorada de las palabras respetuosas, sinceras, agradables, sencillas, cercanas, toda una larga lista de adjetivos más; porque he descubierto que necesito expresarme, quiero expresarme, me ayuda a descubrirme, me tranquiliza, me relaja.   

Desde este espacio de confidencias, quiero dar las GRACIAS a cada una de las personas, que me han regalado parte de su tiempo, me han dado espacio en sus programas, me han hecho entrevistas, dándome la oportunidad de ser colaboradora, en distintas cadenas y programas de radio. A todas esas personas bonitas, les estoy muy agradecida, porque todas ellas han contribuido, me han aportado, de alguna forma, me han ayudado a hacer realidad ese sueños tan mío de hablar en radio, despierta! 

Mi admiración y mi reconocimiento por todos los profesionales, que a través de las ondas, nos informan, nos enseñan, nos inspiran, nos plantean debates, nos invitan a pensar, nos entretienen, nos acompañan, y nos regalan ese tiempo de radio, que nos hace la vida más grata. Hoy he querido celebrar con estas palabras, que parte de mi historia, el Día Internacional de la radio.

Para TOD@S FELIZ DÍA DE LA RADIO. 

Sara Cobos
Coach de Familia y Educativo.
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