Comenzar un nuevo año me lleva a pensar en lo vivido, a cerrar ciclos, a pasar etapas, para dar espacio a nuevas vivencias. Hoy como cada día, he madrugado, que para mí es levantarme cuando todo  está tan en calma, que puedes  sentir el silencio y si lo deseas, escucharte a ti misma y ser consciente de esas conversaciones contigo misma, que a veces pasan desapercibidas, no porque no sean importantes, más bien, porque no creamos el ambiente adecuado, para ese tipo de conversaciones. 

Hoy 1 de enero de 2020, he madrugado, me he contagiado de la calma que hay a primeras horas de la mañana. Me encanta escuchar el silencio. Como cada mañana. he leido, he escrito, además he tenido la primera conversación conmigo misma, que me ha inspirado, para comenzar el nuevo año AGRADECIENDO, a la vida, a las personas, a las experiencias vividas, a los aprendizajes adquiridos, a las enseñanzas compartidas. 

De mis lecturas favoritas, he rescatado una que me ha inspirado a comenzar agradeciendo a mis antepasados.

“POSTRARSE” Meditación Budista (Thich Naat Hanh)

“Honrar a los antepasados en los logros de nuestras vidas”

 En agradecimiento, me postro ante las generaciones de antepasados de mi familia biológica.

Veo a mi madre y a mi padre, cuya sangre, carne y vitalidad corren por mis venas y alimentan cada célula de mi cuerpo.

A través de ellos veo a mis abuelos, sus expectativas, experiencias y sabiduría, felicidad y dolor de todas las generaciones.

Practico para transformar el sufrimiento y los demás elementos susceptibles de ser transformados.

Abro mi corazón, carne y huesos para recibir la energía de la visión interior del amor y de la experiencia transmitidas por mis antepasados.

Veo que el origen de mis raíces, procede de mi padre y de mi madre, mis abuelos, mis abuelas y todos mis antepasados.

Sé que solo soy la continuación de este linaje ancestral. Por favor apóyame, protégeme.

Sé que donde quiera que los hijos y nietos están, los antepasados también están allí.

Sé que los padres aman siempre y apoyan a sus hijos y a sus nietos, aunque no siempre sean capaces de expresarlo eficazmente por culpa de las dificultades que han tenido.

Veo que mis antepasados han intentado construir un modelo de vivir basado en la gratitud, la alegría, la confianza, el respeto y el amor compasivo.

Como continuación de mis antepasados, me postro profundamente y permito que sus alegrías fluyan a través de mí, pido a mis antepasados que me apoyen, me protejan y me den fuerza.

 Fuente: "El buen amor en la pareja"  de Joan Garriga  

 

GRACIAS Madre. GRACIAS Padre por haberme dado el bien más preciado que tengo LA VIDA.