"Educar  para aprender a  SER, es acompañar para crecer, teniendo como guía el amor, el respeto y la responsabilidad"  Sara Cobos

 Siempre he sentido interés por saber que nos mueve a los seres humanos, que nos lleva a ser curiosos, a tratar de encontrar respuestas a las más insólitas preguntas… Me confieso curiosa de la naturaleza humana, de sus emociones, de sus sentimientos, de sus modelos de pensamiento, de sus dispares formas de comportamiento. De cómo aprendemos, de dónde emana esa energía que nos impulsa hacia metas, retos y experiencias, que son como imanes en nuestra existencia.

 

  Es un misterio en parte sin resolver, cómo funciona nuestro cerebro, nuestra mente, como nos incluye lo innato, lo adquirido, la EDUCACIÓN.  De qué forma los humanos nos sorprendemos y sorprendemos al resto de la humanidad, con el uso y a veces con el abuso de nuestras capacidades. Es cierto que empleamos grandes dosis de ingenio para superar los retos y las dificultades, que toda vida plantea, resultando cada vez más compleja la educación.

 Es obvio que necesitamos nuevos modelos, nuevas formas de educación. Educar es educarnos para ser, enfocarnos en lograr nuestra mejor versión. Estar abiertos al cambio y para ello creo en el APRENDIZAJE, como capacidad de adaptación, de resiliencia ante condiciones de gran dureza a veces.  Creo en nuestra capacidad para reinventarnos, para aprender y en buena medida des-aprender. Creo en esa capacidad innata de superación, de adaptación, en el talento natural que está por despertar. Creo en nuestra infinita capacidad de evolución, porque todo ello nos ayuda a educar.

 Quiero creer y creo en el ser humano, en esa capacidad de mejora continua. Creo que todos los humanos podemos aportar nuestro granito de arena, para la mejora de la educación. De alguna manera todo ser humano “es sabio”, si reflexionamos sobre su propia historia, sobre esas huellas que cada persona, dejamos como legado valioso para la educación.

Observo que enloquecemos buscando métodos, modelos, sistemas, recetas mágicas para educar. A menudo pasando por alto lo sencillo, lo cotidiano, en una incesante búsqueda de la "educación perfecta" en la creencia de que existe una "perfección educativa" hasta llegar a descubrir que no existe.  Olvidando el valor de lo natural, de lo sencillo, ignorando que son nuestras respuestas, nuestra actitud ante la vida, las que más educan. Siendo más conscientes, estando más presentes, cuidando más cada detalle, cada respuesta, cada silencio, cada gesto, cada palabra, porque todo eso es EDUCAR. Recordemos que siempre nuestro ejemplo la mejor educación.

 Eduquemos en la CONFIANZA, superando modelos basados en la imposición. Facilitar experiencias que desarrollan la capacidad para valerse por sí mismos. Tener presente cada día nuestras necesidades como educadores, cuidando de nosotros mismos.  Reinventarnos cada vez que lo consideremos. Recordemos en cada situación, que hemos nacido valiosos, completos, con capacidades increíbles para desarrollarlas. Observar con mente abierta, todas las oportunidades que la vida nos brinda para capacitarnos. Aceptar los errores como oportunidades de aprendizaje, que nos fortalecen, para hacer frente a las situaciones que la vida nos plantea, porque todo eso también es educación.

Ser constructores de nuestra propio modelo de educación, sintiéndonos más responsables y nada culpables, más compasivos sobre de cómo educamos, aceptando que lo hacemos lo como mejor sabemos.  Reconocer nuestros miedos, mostrar nuestra vulnerabilidad, acoger nuestras dudas, aceptar nuestras sombras, reconocernos sin entrar en la victimización. En cada momento, en cada situación, aportamos nuestro legado a las nuevas generaciones, en forma de valores, creencias, actitudes, acciones, a través de nuestra propia educación.

“La fuerza de nuestra autoridad no está en el poder para someter a los hijos. Radica en la admiración que inspiren nuestras conducta, confianza e idoneidad en el manejo de los asuntos que atañen a la familia, de tal manera que nos haga figuras dignas de escuchar y emular. Ángela Marulanda Educadora Familiar

 

 Sara Cobos

Coaching Familiar y Educativo

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