Como cada 5 de enero, vienen a mi mente recuerdos de la infancia, emociones vividas en cada uno de esos días mágicos, esperando la llegada de Reyes Magos. Un día muy especial,  tanto que hasta madrugar, que me costaba de pequeña, ese día lo hacía y además con mucha alegría. 

Hoy, pensando en aquellos días de la niñez, creo que no importa la edad, el lugar o el tiempo, siempre podemos soñar! Recuperar la niñez, revivir esa sana ilusión, aprender a no dejar de ser la niña,  el niño  que fuimos, y que aunque no nos demos cuenta, seguimos en parte siendo.  Vamos a dejar volar nuestra imaginación, para volver a vivir esa ilusionada noche de reyes.  Disfrutar de momentos soñados, y al mismo tiempo, sin apenas darnos cuenta, ir aprendiendo a esperar, a retrasar  el disfrute, a gestionar nuestras emociones,  esa autogestión tan necesaria en la vida que nos ayuda a  hacernos más fuertes ante las frutraciones,  a  sobreponernos a la desilusión, a los retos de la vida. 

 Es posible, que recordemos alguna ocasión, en que no hemos conseguido lo que anhelábamos. Al tiempo que nos damos cuenta, que esos momentos, que no fueron como deseabámos,  los que nos  sirven para  madurar. Al final son esas experiencias que consideramos negativas, las que nos ayudaran a desarrollar fortalezas, a adquirir recursos  para la vida. Aprendizajes valiosos, para sentir la vida al completo, con todos sus matices, con todas sus alegrías, y con todos sus tristezas y sinsabores. 

A los largo de la vida, vamos descubriendo que cada momento difícil pasará, que nada dura toda la eternidad. Que vivir es experimentar, reír, llorar, unas veces perder, otras  ganar. Una y otra vez, tenemos la oportunidad de vivir la ilusión, de activar nuestra capacidad para soñar, de seguir creyendo en nosotr@ mism@s, en nuestros sueños. Muestra capaciad de "desaprender" nuestra actitud para  "reinventarnos" para renacer una y otra vez, superando los desafíos de la vida.

Descubrir, que vivir es un continuo aprender, que  reinventarnos, es darnos nuevas oportunidades. Saber compartir, ilusionarnos, sembrar semillas  en forma de sueños para  harcerlos  realidad.

Ahora, decide cuál es tu mayor sueño. Cada año, tengas la edad que tengas,  escribe tu "Carta a los Reyes Magos ",  de tu  puño y letra, desde tu corazón,  determina aquello que más deseas. Después, firma tu compromiso, para hacer todo lo necesario para hacer ese sueño realidad! 

Hoy,  cada día  vamos a darnos la oportunidad de sentirnos niñas, niños, para  VOLVER A SOÑAR!!!

FELIZ DÍA DE REYES!!

Sara Cobos

Coach de Familia y Educación

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