Si observamos nuestra manera de comportarnos, puede que nos demos cuenta que la palabra “no” es una de las más sencilla de decir y al mismo tiempo de las que  más nos cuesta utilizar. Para determinadas personas, es como  si en algún momento de su vida  hubieran borrado de su vocabulario esa expresión. Es posible que decir no lo hayamos asociado a restar, a carencias, a prohibiciones, limitaciones, barreras, dándole una interpretación negativa y por ello al evitarla, hemos perdido la capacidad de utilizarla de forma natural y efectiva.

 

Nos han enseñado y hemos aprendido muy bien a asociar el “no” con emociones y sentimientos negativos, incluso desagradables, si bien cada persona tenemos nuestra propia historia en ese aprendizaje de asociar emociones y sentimientos a determinadas expresiones, hasta tal punto de vetar determinadas palabras, que  apenas usaremos por  lo que despiertan en nosotros.

Qué definición aparece en tu diccionario personal de  la palabra no.  Tal vez tengas cierta aversión a utilizarla, o de alguna forma tratas de evitarla por todos los medios,  es posible que tu intención positiva sea  evitarte y evitarle a los demás, determinadas emociones  poco agradables que no quieres sentir,  al tiempo  que dejas pasar   oportunidades que están esperando que tú  les digas, practicar la sana costumbre de decir NO, evitar con ello buen número de conflictos y problemas, que nos puede estar ocasionando en nuestra vida y en nuestras relaciones,  decir “Si” de forma automática y compulsiva, olvidando nuestras prioridades y necesidades,  nuestro derecho a decidir  sobre nuestro tiempo y nuestra energía, y al uso que hacemos de ellos.   Vamos a tomar conciencia de todas esas posibilidades que se abren ante nosotros, cuando  analizamos detenidamente “A qué decimos sí cuando decimos NO” y “A qué decimos No cuando decimos SI”. Tenernos en cuenta a nosotros mismos,  practicar un egoísmo sana bien entendido, que nos invita a  ocuparnos de nosotros mismos, de nuestras necesidades y prioridades,  de las cosas importantes de nuestra vida.

Darnos permiso para decir NO

Iniciar un proceso de cambio, practicar el poder extraordinario del no,  ampliar nuestra capacidad para tomar decisiones conscientes  y  deliberadas. Decir   Sí cuando así lo decidamos   y decir No cuando eso es lo que realmente queremos decir, sin sentirnos egoístas ni culpables   por ello.

Pasar a la ACCIÓN,  aprender a decir No, requiere de  práctica y contar con estrategias que nos ayuden a crear nuestro propio estilo,  al final con la práctica conseguiremos ser más auténticos expresando lo que realmente queremos.  Seguro que no te van a faltar ocasiones para practicar.

 ¿Qué pasos podemos  seguir? ante cualquier situación, petición, invitación o solicitud que nos hagan:

  1. Tomarnos  tiempo suficiente   para analizar la situación, y decidir nuestra  respuesta sin sentirnos presionados.
  2. Identificar las distintas opciones  ( decir si, no, hacer una contrapropuesta )
  3. Analizar las posibles consecuencias de las distintas opciones.
  4. Elegir la mejor opción, teniendo en cuenta los pros, los contras y las consecuencias   de cada una de las opciones ( si, no, contrapropuesta)
  5. Dar prioridad a los propios interese,  sobre los  intereses de quien nos hace la propuesta.
  6. Una vez tomada la decisión, expresarla de forma segura y con firmeza.

 

Especialmente en  las relaciones  familiares, parejas, padres hijos, abuelos  y  en otras  relaciones que son importantes  para nosotros,    nos ayudará   anticiparnos a cómo   vamos a sentirnos con cada una de las  opciones, antes de dar una  respuesta.  Analizar  de  qué forma nos  afectará   a nosotros y  también a la otras personas  y  si ayuda o perjudica a nuestra relación. Tener una visión ampliada nos servirá para tomar decisiones más eficaces.

Decir realmente lo que queremos decir, de forma asertiva, respetuosa y honesta. Sentirnos y actuar de forma responsable, atendiendo nuestras necesidades. Ser  auténticos, expresar   cómo nos sentimos, qué  decisiones queremos  tomar y  cuáles son nuestras respuestas ante una determinada petición o propuesta. Aceptar que no siempre los demás van a aplaudir nuestras decisiones, ni les van a gustar algunas de nuestras respuestas. Con la práctica y el tiempo, nos sentiremos más satisfechos, abiertos a nuevas oportunidades, en la confianza de responder y aceptar respuestas, aportando valor a nuestras relaciones, abandonando  estrategias tóxicas,  juegos de poder, manipulaciones o  presiones, para dar y recibir cualquier tipo de respuestas.

Sean cuales sean las circunstancias, las peticiones,  las opciones, las decisiones  y las respuestas, habrá merecido la pena el  aprendizaje, que nos brindan estas  experiencias.

Relacionarnos de forma más auténtica,   darnos permisos  a nosotros  mismos y a los demás,  para  decir NO , elegir libremente  nuestras respuestas.

 

  Sara Cobos

Coach Profesional y de Familia